
Entrevista con Silvano Raia,
Primer Presidente de la ALEH
P.
¿Cómo surgió la idea de fundar Sociedad Latinoamericana
de Hepatología (SLH)?
R. En 1966 estaba estudiando en Londres,
en el servicio de la Profesora Sheila Sherlock cuando recibí
la visita de 2 colegas de Argentina: los Dres. Víctor Perez
y Roberto Zeilicoff. Decidimos hacer un paseo el fin de semana
a Oxford. En el camino conversamos sobre la oportunidad de desarrollar
la hepatología en Brasil y Argentina, la cual era prácticamente
desconocida como especialidad en esa época. En la torre
de uno de los colegios visitados, acordamos que a mi regreso a
São Paulo intentaría constituir una Sociedad Latinoamericana
de Hepatología. Y no por merecimientos, pero si por estar
como anfitrión, ellos decidieron que yo sería el
primer presidente.
P. ¿Cuáles serían las bases de esta
sociedad ?
R. Acordamos en esa ocasión los principios
doctrinarios de la sociedad, que son los que rigen hasta hoy,
o sea, realizar congresos y estimular el intercambio entre grupos
que se estaban formando en esa época en el Brasil, Chile,
Argentina y Uruguay, habiéndose citado en esa ocasión
los nombres de Ricardo Katz y Marta Velazco, de Chile además
otro colega de Uruguay, y yo hablé de Luiz Caetano da Silva.
P. ¿Es verdad que la Profesora Sheila Sherlock
habría incentivado la fundación de esa Sociedad?
R. Al regreso de Oxford hablamos con la
Prof. Sheila Sherlock sobre nuestra idea y ella nos incentivó
enfáticamente, diciendo que daría continuidad a
la Sociedad Europea, a la Sociedad Internacional y con el tiempo
la Sociedad Latinoamericana se asociaría a éstas
y también a la Americana, constituyendo en la Internacional
una gran familia, que incluso tendría, según ella,
un sector Asiático o Pacífico - Asiático,
lo que ocurriría posteriormente. Por tanto, la Prof. Sheila
fue sin duda una incentivadora de nuestra idea.
P. ¿Pasando de la teoría
a la practica qué condiciones encontró al volver
a São Paulo?
R. Al regresar al Brasil, sentí que
debíamos relacionar esta Sociedad Latinoamericana con la
Sociedad Brasileña de Hepatología, que Figueiredo
Mendes había fundado en esa época con los mismos
propósitos, pero en ámbito local. Me pareció
que, ya que estábamos con pretenciones internacionales,
el primer congreso latinoamericano debía realizarse en
São Paulo y tener foro internacional.
P. ¿Cuáles fueron
las principales personalidades presentes en la primera reunión
en São Paulo, en 1968?
R. Invité a Sheila, que no pudo asistir,
pero estuvieron presentes en ese primer encuentro, que fue muy
interesante: Barbara Billing, Roger Williams, Víctor Strossner,
Peter Scheuer, Jean Pierre Benhamou y otros prefesores que habían
estado conmigo en el servicio de Sheila. Esa reunión fue
más médica y social que propiamente científica,
ya que el interés en Hepatología, en esa época
en São Paulo, era muy limitado. Las reuniones fueron en
el “São Paulo Clube”, en la avenida Higienópolis,
en un clima bastante agradable.
P. ¿Y cuáles fueron
las personalidades latinoamericanas presentes en esta primera
reunión?
R. En esta primera reunión se establecieron
los contactos iniciales, que después generaron el vínculo.
Entre otros, estuvieron presentes Víctor Pérez,
Roberto Zeilicoff, Jorge Findor, Ricardo Katz y Marta Velasco.
P. ¿Silvano, cuéntanos
los aspectos sobresalientes o pintorescos de esta reunión
de fundación de la SLH?
R. Entre las escenas pintorescas tuvimos
a Roger Williams, que siempre queriendo nadar, nos obligó
a ir Guarujá. Había también un americano
que trabajó con Sheila y yo no sabía que era uno
de los campeones en los 100 metros libres en su Universidad. Lo
desafié a una carrera y él tuvo la delicadeza de
ganarme solo con 2 metros. Posteriormente Bárbara me contó
que él podía haberme ganado con 50m.
P. ¿Cuáles eran los
objetivos o qué era lo que se pretendía con la fundación
de la SLH?
R. Todos nosotros, en especial Víctor
Pérez, Roberto Zeilicoff y yo, intentábamos caracterizar
nuestra profesión como una especialidad dentro de la Gastroenterología.
Esto puede parecer hoy una posición obvia, pero el hígado
y las vías biliares eran apenas una parte de la Gastroenterología
y, tal vez no la más atractiva, ya que se hablaba mucho
en disquinesias, úlceras, Enfermedad de Crohn, Diverticulitis
y cáncer de los diferentes segmentos del tubo digestivo.
El hígado ameritaba cierta atención, pero en realidad
se hablaba de Hipertensión Portal.
P. ¿Cómo se inserta
su condición de cirujano en el ámbito de la Hepatología
al final de la década del 60?
R. Había en esa época un predominio
de iniciativas, publicaciones y autores inclinados al tratamiento
quirúrgico de la hipertensión portal. Así,
en sus inicios, la Sociedad de Hepatología fue más
quirúrgica, primero porque nosotros estábamos en
la presidencia y segundo por la escasez de Hepatólogos
Clínicos. Especialmente en el Brasil, los cirujanos se
interesaban por la esquistosomiasis y por la hipertensión
portal. Entre ellos cito a Ernani Aboim, Salomão Kelner,
Hadad en Río de Janeiro, Wilson Abrantes en Belo Horizonte,
todavía joven en esa época. Con el pasar del tiempo,
la Sociedad atrajo muchos más clínicos que cirujanos
y la Sociedad Latinoamericana fue ganando una connotación
más clínica y patológica, también
por influencia inicialmente de Peter Scheuer que vino al primer
encuentro, y posteriormente, de Gayotto.
P. Nos parece que el objetivo inicial
de hacer de la Hepatología una especialidad se alcanzó
plenamente
R. Alcanzada totalmente, pero no por mérito
nuestro. Tuvimos el mérito de prever que la hepatología,
gracias a los esfuerzos de Sheila, Popper y Schaffner y tantos
otros acabaría dominando un sector con tal profundidad,
que se convirtió en natural crear una especialidad dentro
de la Gastroenterología. No dudaría en decir que
comparando la evolución de la Gastroenterología
como un todo de la Hepatología en estos 30 años,
la Hepatología progresó más. A pesar de esto
yo tengo “bias” de ser hepatólogo y hacer transplante
de hígado.
P. ¿Los otros objetivos iniciales
también se alcanzaron?
R. Creo que no fueron alcanzados a satisfacción
los objetivos de intercambio . La sociedad se ha limitado al Congreso
periódico, no habiendo intercambio de estudiantes, informaciones,
estudios controlados conjuntos. Al principio teníamos la
idea de cumplir esos objetivos que por motivos que se me escapan
no se concretizaron. En resumen, conseguimos “surfar en
la ola” que desarrolló la hepatología, sin
conseguir el objetivo de entrelazarnos mejor. Quien sabe ahora
con el Mercosur , Mercado Común, eso pueda acontecer.
P. ¿La SLH tuvo influencia
en la Sociedad Brasileña de Hepatología?
R. Que yo sepa, no hubo ese intercambio.
Es imposible evitar que a lo largo del tiempo las Sociedades acaben
creando grupos que se limitan con visión casi parroquial
de los problemas, no habiendo existido a mi parecer una fusión
amplia como debía acontecer.
P. ¿Cómo vislumbra el futuro de la Sociedad
Latinoamericana, ahora extendida al hemisferio norte, con la adhesión
inclusive de México?
R. Observando el comportamiento de una sociedad
o un grupo, yo siempre busco al responsable, el líder.
Conociendo su competencia, dedicación y capacidad de aglutinación
creo que es posible aprovechar ese movimiento de integración
del Cono Sur y la aproximación de otros países latinoamericanos,
dando una contribución en dirección a la meta teórica
ideal - vislumbrada por nosotros en la torre de Oxford. Tal vez
tu puedas encontrar más eco en esos países donde
la Hepatología ya se consolidó como especialidad.
Y si esa previsión incluye todos las mejores intenciones,
tu tienes las mías.
São Paulo, a 23 de octubre de 1996
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